Las redes sociales pueden ser un espacio para generar infinitas oportunidades, pero a cambio te exigen dedicación y mucha entrega de tiempo. Acá te acerco cinco claves para no desistir antes de empezar.

Mantener una presencia de marca digital fuerte y constante es mucho más que subir un catálogo de productos, frases sueltas o videos de algún entrenamiento en la empresa.

Quienes nos dedicamos a la creación de contenido de manera seria, sabemos el tiempo y la cabeza que hay que ponerle. Parece fácil, pero –si bien no es ninguna ciencia- requiere oficio y una mirada editorial creativa para generar un posicionamiento inconfundible.

Acá algunos consejos para empezar a generar contenidos de valor:

Primero (y principal): ¿de qué vas a hablar?

Uno de los errores más comunes es tratar las redes profesionales para contar los aciertos. No es que esté mal hacerlo (¡al contrario!), pero si es el único tema puede resultar pesado.

Por ejemplo, si una marca de comida sólo hablara de su menú, ¿cuántas veces soportaríamos escuchar lo mismo? Buscar temáticas complementarias es una gran herramienta para salir del encierro autorreferencial.

Segundo: ¿cómo te llevás con los compromisos de largo plazo?

Si vas a sumarte a una red, pensá que es como adoptar una mascota. No podés darle cuidados solo a veces, cuando te surgen ganas o si tenés un rato.
Es un espacio que habla de tu marca personal. Por eso, si subís contenido de manera errática, no vas a fidelizar a tu audiencia.
Esta es la razón por la que escuchás hablar tanto del plan de contenidos. No es para optimizar tiempos, sino para definir un criterio editorial para tus publicaciones.

Tercero: ¿vas a contar una historia o una anécdota?

Una anécdota se basa en hechos y personas reales; tiene sentido para los que participaron de ella, a menos que se trate de algo muy curioso o tenga mucha gracia.

Las anécdotas interesantes suceden pocas veces, por eso el foco hay que ponerlo en contar una historia.
Una colección de eventos profesionales ¿es lo suficientemente interesante para tu público?

Tratá de encontrar la historia (en todo -todo- la hay). De esta manera vas a lograr conversar con quien está del otro lado y hacer parte de tu marca.

Cuarto: ¿no estarás saturando tu red?

Depende. ¿Alguna vez te cansaste de mirar tu serie favorita? Si el contenido te gusta, vas a querer siempre más, nunca menos.

¿Qué satura? El contenido que no genera cosquilleo en tu audiencia. Por lo general, lo que genera interés no es tu marca, sino lo que tu marca puede agregar a la experiencia de tu usuario (¡ouch!).

Quinto: entendé cada red

Si vas a usar Instagram para tu empresa ¿tenés que mostrar la foto de tu cumpleaños o del nacimiento de tu sobrina?
Feisbukear las redes es el peor de los pecados. Dale a cada una lo que necesita. Podés adaptar el contenido, no hace falta crear algo nuevo para cada red. Pero sí hay que entender y respetar los rasgos de cada una.

 

Cuando el objetivo es crecer, los contenidos -aunque genuinos- también tienen que crearse en base a una estrategia para que todo el esfuerzo refleje y cuente la historia de tu marca.

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