Crear contenido para alimentar tu estrategia de comunicación digital puede ser agotador. ¿De cuántas formas distintas podemos hablar de un producto? Si nos basamos solo en sus características, las maneras de decir son contadas antes de comenzar a repetirse.

 

Pero cuando aplicamos storytelling, las maneras de decir se vuelven absolutamente infinitas. Es una herramienta tan versátil que cuando se pone en práctica dejamos de tener que recurrir constantemente a la inventiva para crear contenido.

Acá te cuento algunos secretos del storytelling para que vendas tus productos o servicios en ambientes digitales.

 

Lo que toda marca creadora de contenido digital debe saber sobre storytelling

 

Primero: el storytelling no es inspiración ni una ocurrencia suelta. Para hacer storytelling de tu marca, primero hay que escuchar y observar a tu audiencia. De allí surgen las ideas que luego serán historias a partir de pasarlas por el tamiz de la estructura.

 

Entonces, el paso cero para crear historias de marca es conocer a tu cliente. Si logras hablarle a sus preocupaciones y reflejar sus necesidades, tu marca funcionará como el algoritmo que le acerca a tu cliente las problemáticas que necesita resolver.

Y las historias ayudarán a poner en palabras, preguntas, imágenes e ideas para reconocer mejor cuál es la manera de solucionarlas.

En síntesis: tu cliente sabe lo que le duele, pero no sabe cómo se llama aquello que le duele y mediante storytelling podemos ayudar a trazar un puente para que los puntos se conecten.

 

Cómo contar una historia para cautivar a tu audiencia

 

Lo más importante es tener algo para decir, pero como no alcanza solo tener una idea para conectar con una audiencia veloz, fragmentada e interesada en demasiadas cosas, necesitamos de una estructura para que, luego del primer interés, se queden a escuchar todo el relato.

Es aquí donde interviene la estructura del storytelling para contar buenas historias.

Al hacer storytelling como parte de tu estrategia de marketing necesitamos estructurar las historias en tres partes:

 

  • Primera etapa: la introducción

 

¡Ojo! No es el inicio de los tiempos, sino los hechos que se necesitan saber para preparar el escenario del evento principal.

 

Por ejemplo: al contar cómo funciona tu servicio ¿la fecha de creación de tu empresa es lo que prepara el escenario para contar de tu producto o es mejor plantear un problema que tiene tu cliente para luego contar cómo tu producto lo resuelve?

 

  • Segunda etapa: el nudo o sección principal

 

Es la parte de la historia que responde a la pregunta, ¿qué pasó? Esta parte suele ser la más extensa porque es donde aparece el problema que desencadena las acciones que buscan resolverlo.

 

Se responden a preguntas cómo/dónde/cuándo/por qué. Es el momento de dar datos, ejemplos y métricas, metáforas, analogías y todos los recursos que permitan profundizar y comprender un tema.

 

  • Tercera etapa: el desenlace

 

Una vez que se resolvió un problema, nos queda contar cómo es el nuevo orden luego de la resolución del conflicto. En el desenlace, el universo se reorganiza y no vuelve a ser igual a cuando se desencadenó la situación de la primera etapa.

 

Si se trata de un relato para vender un producto o servicio, este momento cumple la función de contar cómo es lo nuevo (que siempre es mejor y duradero) y para quiénes.

 

 

Qué tener en cuenta al usar storytelling para tu estrategia de marketing

 

  1. Las historias tienen que entretener

No hace falta estudiar stand up ni comedia, sino reconocer qué convierte a un hecho en una historia interesante. Preguntate: ¿cómo puede relacionarse tu audiencia con tu historia?

 

  1. Las historias sirven para educar a la audiencia

Mostrar a tu audiencia algo que no sabía despierta la curiosidad, más allá del tema que sea. Siempre que tu manera de contar se acerque al universo de tu audiencia y que agregue conocimiento valioso, los demás te prestarán atención.

 

  1. Una anécdota personal no nos servirá para conectar con la audiencia

Las anécdotas personales no nos servirán para nuestro storytelling porque pocos la podrán entender. A menos que las reestructuremos para que compartan ideas más universales y nos podamos relacionar con sentimientos o momentos que alguna vez experimentamos: amor, desamor, vergüenza, un primer trabajo, mudanzas, frustraciones.

 

  1. Las historias tienen que tener buen timing

El fundamento sostiene el efecto. Una historia desordenada nunca logrará convocar un sentimiento claro en tu audiencia.

 

  1. Las historias tienen que emocionar para poder recordarlas

Tal vez no nos acoramos de todos los detalles de un momento vivido, pero jamás olvidamos cómo algo nos hizo sentir.

Mediante el impacto, la risa, inspiración o la emoción, logramos que las buenas historias pasen a ser parte de las audiencias.

 

Aprender a contar historias es más bien simple. La dificultad está en desarmar los mecanismos que aprendimos sin darnos cuenta y para eso sirven de mucho los workshops de storytelling. En los talleres de armado de historias se aprenden técnicas concretas para mejorar la comunicación profesional y aprovechar esta potente y natural herramienta para conectar con fuerza con las personas que necesitamos para concretar nuestras metas profesionales.

 

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