Lograr una respuesta buena y breve a la pregunta “y a qué te dedicas” tiene una elaboración detrás que no es fácil ni instantánea. Cuatro claves para armar una presentación personal sin irte por las ramas.

La presentación personal tiene como objetivo darnos a conocer de manera sintética y ahí radica su dificultad ¿cómo resumirnos en unos minutos o en un párrafo? Decir quiénes somos y qué hacemos de manera clara y concisa implica mucho autoconocimiento y claridad respecto de lo que se quiere comunicar a los demás.

Primer paso: definir un objetivo

¿Qué querés lograr cuando te presentas profesionalmente? Destilar tu idea principal, esa que dirías si solo tuvieras quince segundos es la que debe estructurar el resto del contenido para responder bien a la pregunta “¿y a qué te dedicas?

La primera impresión siempre es la que perdura, por eso contar quién sos tiene que poder resumirse  en una frase memorable, atractiva y profesional.

¿Cómo se estructura un contenido memorable? Como cualquier historia, tu presentación profesional tiene que tener un orden: principio, desarrollo y cierre. Pero, atención: contar una historia no equivale a detallar una cronología, sino que refiere a una manera de contar algo.

Entonces, ¿por dónde deberías empezar tu propio storytelling? ¿Por el principio de tu carrera, por tu momento actual o por tus objetivos a lograr?

Más que una respuesta correcta, se trata de elegir qué vas a querer contar en este momento al presentarte a los demás.

Segundo paso: evaluar quién está del otro lado

Identifica el público de tu mensaje. ¿Es una presentación por escrito a un trabajo o es una presentación por escrita a un cliente? ¿Presentarte a un grupo? ¿A un inversor?

Lo que elijas contar tendrá que ser relevante para quien te lee o escucha. Si una información o dato no es importante para los demás, entonces hay que descartarlo.

Tercer paso: armá tu storytelling

Una vez definido lo que vas a contar y a quién, llega el paso de componer un buen “acerca de mí”.

Una buena estructura es la siguiente:

 

  1. Identificación: quién sos profesionalmente
  2. Ámbito de acción: qué soluciones ofreces
  3. Beneficios: qué obtienen los demás de tu intervención profesional
  4. Aval: experiencia, formación, logros relevantes
  5. Llamada a la acciòn: motivación para el paso que querés conseguir

 

Es importante no reducirte a un título o cargo, ya que hay muchas otras personas que tienen el mismo. A la vez, si bien se trata de darte a conocer y destacarte del resto, una presentación personal efectiva hace mención a aspectos a lo que te diferencian (logros, beneficios, soluciones), pero no necesariamente te hacen mejor que los demás. El autoelogio no es recomendable porque te resta credibilidad.

Cuarto paso: ensayar y pulir

Puede que este paso te resulte un poco aparatoso, pero lo cierto es que presentarnos profesionalmente tampoco es un hecho natural.

Lo genuino estará dado por el contenido que hayas elegido incluir y una buena práctica de presentación personal te ayuda a ganar confianza y evitar dudas en el momento de presentarte a otros.

 

Las presentaciones personales se caracterizan por ser cortas y concisas; esto se consigue en base a una buena preparación y práctica y estos cuatro consejos te pueden guiar en el armado de tu propio storytelling. Así, para cuando te pregunten quién sos y qué haces, puedas responder de manera breve y sin vacilaciones.

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