Nos vestimos de la cintura para las videollamadas y de entrecasa para lo que la cámara no enfoca. Esta mezcla también aparece en nuestra forma de redactar ¿Cómo lograr el tono adecuado al comunicarnos?


El tono: ese no sé qué tan traicionero

Hace un tiempo, en uno de mis workshops de redacción profesional, tuve un alumno que recién empezaba la universidad y que escribía como un jubilado. Cuando le pregunté por qué lo hacía, me respondió que él estaba haciendo una pasantía en un estudio de abogados y quería que lo tomen en serio.

Formal vs. informal suelen ser las categorías habituales con las que calificamos un estilo de comunicación laboral, pero esta división es errada: ¿por qué sería mejor hablar con palabras del diccionario que con frases más habituales?

La decisión de qué tono usar tiene múltiples factores y no tiene que ver con respetar un protocolo o las reglas gramaticales.


La nueva normalidad en la comunicación

Con las redes sociales, el whatsapp y –ahora- el trabajo remoto, las fronteras de interacción personal y profesional se cruzaron para siempre. Entonces hay que redefinir qué es lo profesional en este contexto para entonces ajustar la escritura.

Cuando queremos escribir sobre un tema importante, suele pasar algo como esto: pienso lo que quiero decir y después me bloqueo buscando aquellas palabras que estén a la altura de eso importante que quiero decir.

O puede que no me bloquee y que logre redactar un mensaje serio e importante con palabras que ni un prócer usaría si redactara un mail.

Este impulso por «no ensuciar” lo que queremos decir con palabras mundanas logra textos artificiales, algo así como usar ropa de gala para correr una maratón.

¿Está mal? No, pero de afuera se ve un poco absurdo :)

Algo como esto:

¿Raro, no? Bueno, así suena cuando queremos “ser formales”

Entonces no se trata de ser formales, sino de comunicarnos de manera profesional.

 

Cómo escribir con profesionalismo

Ojo: tampoco se trata de ir al otro extremo. Imitar la oralidad tampoco es garantía de frescura y naturalidad.

Porque así como no hablamos de la misma manera con un ser muy querido, grupo de amigos y amigas o una persona que sube en el ascensor, en el plano profesional no puedo usar la misma forma de expresión que usaría en mi intimidad.

¿Qué se hace entonces? La palabra clave es adecuación: expresarme desde mí, teniendo en cuenta la circunstancia y quién está del otro lado.

Porque si quiero compartir una noticia feliz en un ámbito laboral donde todos son serios y concentrados, ¿qué tono tengo que usar? ¿Debo seguir por el camino de la seriedad (y sonar solemne) o sería más adecuado mostrar alegría en la manera de expresarme?

 

La solución: el tono conversacional

¿Cómo conversarías con tu equipo? Bueno, así, pero por escrito.

Un estilo estructurado, pero comunicativo. Cercano, pero sin quebrar la frontera de la relación profesional (o cultural si trabajamos con otros países). Con palabras simples, pero cuidando la gramática, la ortografía y, sobre todo, la puntuación.

Suena fácil, pero requiere de mucha práctica.

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