¿El elevator pitch ya fue? No siempre nos cruzamos por casualidad y mucho menos en un ascensor, pero esto no quiere decir que dejemos de relacionarnos. Siempre necesitamos tener a mano una buena carta de presentación.

Cursos online, reuniones de trabajo o incluso networking; la vida de carne y hueso tiene su correlato virtual y toca presentarnos, entablar vínculos. Darnos a conocer.

Acá te dejo cuatro tips para que aproveches ese momento mientras esperas a que comience la reunión y puedas decir un acerca de mí de manera sintética y efectiva.

1. Sin nostalgias: habla de tu presente más que de tu pasado

Hablar de uno/a mismo es complejo. No tenemos la distancia para vernos y cumplimos demasiados roles a la vez. Entonces, cuando llega el momento de presentarnos en un ambiente profesional, el 99% de las veces nos presentamos con nuestra formación: soy abogado/a, me licencié en, cursé en tal universidad…

¿Por qué no hacerlo así? Porque muchas personas tienen tu misma profesión o trabajan en un puesto similar. Tu singularidad no logra expresarse bajo esas ideas genéricas y, lo que buscamos, es que las demás personas nos recuerden.

2. Lo bueno, si rápido, dos veces bueno

La demora en responder y el exceso de detalles hacen perder la concentración de quienes te escuchan. Pero lo peor es que dan la sensación de poca credibilidad.

Dudar en presentarte da la impresión de falta de conocimiento e inseguridad. Responder rápido y con confianza es garantía de una buena impresión y también te ayudará a ganar seguridad para continuar con la reunión.

3. Espontaneidad = sí | Improvisación = no

Tal vez te da muchísima timidez sostener tanta atención enfocada (importante: solo serán treinta segundos) y es muy posibile que te trabes.

Trabajar tu presentación, ensayarla (sí, ¡aunque suene raro!) te ayudará a acostumbrarte a decirla.

4. Y entonces ¿qué digo?

Te voy a contar algo muy antipático: las personas interactúan desde su propio interés. No es egoísmo (o sí), es la manera de entender y decidir si aceptar o no lo nuevo.
Al encontrarnos con algo desconocido, la pregunta que las personas nos hacemos es «¿y esto por qué debería interesarme»? Entonces, lo que digas en tu presentación tiene que incluir el beneficio que tu tarea/profesión/talento tiene para ofrecer.

Ojo, no se trata de decir que somos inigualables (hará saltar las alarmas de poco creíble), sino de expresar un beneficio.

Por ejemplo, decir: «vendo sistemas de gestión» es correcto, pero tal vez podría mejorarse con: «vendo sistemas de gestión que ahorran y facilitan la administración de los recursos.«

Si algo se sale de lo genérico y además tiene un beneficio claro, se recordará.

Cuando logras dar con una buena síntesis profesional que te diferencie del resto, las personas te individualizan y te recuerdan. Dejas de ser una persona más del montón para ser una persona individualizada.

Y aunque el resultado del networking no sea instantáneo, el efecto de recordación será tu mejor carta. ¿Te contactan personas después de dos o tres años de haberlas conocido brevemente? Si esto sucede, entonces es porque tu presentación habrá logrado su objetivo: diferenciarte de la masa y ser una persona concreta en la mente de los demás.

Quiero mejorar mi presentación profesional