Las historias son la forma más primitiva de comunicación y de explicación del mundo. Tres aspectos básicos que se necesitan para un buen storytelling.

 

Contar historias nos ayuda a explicarnos lo que somos y lo que nos rodea. Si bien lo hacemos casi naturalmente, este impulso comunicativo tiene un mecanismo que puede potenciar enormemente las historias que contamos.

 

 Hay tres aspectos a tener en cuenta al contar historias:

  • Utilidad
  • Estructura
  • Características

 

Utilidad: las historias nos ayudan a recordar

Al trasladar la estructura narrativa al ámbito profesional, vemos que al realizar una presentación o al redactar un documento, estructurar el contenido bajo la idea de contar una historia nos permitirá organizar la información de manera más fácil y también ayudará a la audiencia a conectar y recordar lo que decimos, sin más intervención que escucharnos o leernos en silencio.

 

Estructura de las historias

Las historias suelen estructurarse en tres partes:

Introducción

¡Ojo! No es el inicio de los tiempos, sino los hechos que se necesitan nombrar para preparar el escenario del evento principal.

Por ejemplo: al contar cómo funciona tu servicio ¿la fecha de creación de tu empresa es lo que prepara el escenario para contar de tu producto o es mejor plantear un problema que tiene tu cliente para luego contar cómo tu producto lo resuelve?

Nudo o sección principal

Es la parte de la historia que responde a la pregunta, ¿qué pasó? Esta parte suele ser la más extensa porque es donde aparece el problema que desencadena las acciones que buscan resolverlo.

Se responden a preguntas cómo/dónde/cuándo/por qué. Es el momento de dar datos, ejemplos y métricas, metáforas, analogías y todos los recursos que permitan profundizar y comprender un tema.

Desenlace

Una vez que se resolvió un problema, esta instancia del relato busca contar cómo es el nuevo orden luego de la resolución del conflicto. En el desenlace, el universo se reorganiza y no vuelve a ser igual a cuando se desencadenó el problema.

Si se trata de un relato para vender un producto o servicio, este momento cumple la función de contar cómo es lo nuevo (que siempre es mejor y duradero) y para quiénes.

Es un buen momento también para compartir una reflexión y emociones o aprendizajes luego de la instancia del conflicto.

Características de las buenas historias

Toda buena historia tiene las siguientes características:

  • Entretiene: no hace falta estudiar stand up ni comedia, sino reconocer qué convierte a un hecho en una historia interesante. ¿Cómo puede relacionarse tu audiencia con tu historia?
  • Educa: mostrar a tu audiencia algo que no sabía despierta la curiosidad, más allá del tema que sea. Siempre que la manera de contarlo pueda acercarse al universo de tu audiencia y que pueda agregarlo a su caudal de conocimiento valioso, los demás te escucharán.
  • Es universal: lo que se cuenta puede ser accesible a cualquier persona o se relaciona con un sentimiento o experiencia que todos podemos experimentar: amor, desamor, un primer trabajo, mudanzas, frustraciones.
  • Es organizada: el fundamento que sostiene el efecto. Una historia desordenada nunca logrará convocar un sentimiento.
  • Es memorable: mediante el impacto, la risa, inspiración o la emoción, logramos que las buenas historias pasan a ser parte de las audiencias.

 

Aprender a contar historias es más bien simple. La dificultad está en desarmar los mecanismos que aprendimos sin darnos cuenta y para eso sirven de mucho los workshops de storytelling. En los talleres de armado de historias se aprenden técnicas concretas para mejorar la comunicación profesional y aprovechar esta potente y natural herramienta para conectar con fuerza con las personas que necesitamos para concretar nuestras metas profesionales.

 

Taller online de Storytelling