Con el tiempo juntamos vicios de escritura que entorpecen lo que queremos decir. Como todo tic, no son formas incorrectas que se evitan con una buena revisión de texto.

Plaga #1: convertir la acción en abstracción

Sin querer decimos las cosas con más palabras de las necesarias.

Por ejemplo frases como esta:

«Hacemos una revisión de necesidades, generamos una lista de recomendaciones y desarrollamos una implementación acorde»

¿No te resulta muy abstracta la frase?

Es probable que sí.  Y es probable que te resulte más claro expresar la misma idea de esta manera: «Revisamos necesidades e implementamos nuestras recomendaciones.»

No es que una de las forma sea la correcta y la otra no, sino que la utilización de verbos en lugar de frases logra un efecto de mayor concisión.

¿Por qué? Usar frases («hacer una recomendación»en lugar de verbos («recomendar»aleja el sentido de lo que queremos decir y lo vuelve más difuso.

Para corregir este vicio de escritura, además de buscar posibles errores de ortografía o errores de tipeo, cuando revises un texto reemplazá aquellas palabras o frases más abstractas por otras más precisas. 

Plaga #2: alargar las palabras sin razón

Por inseguridad muchas veces buscamos parecer más «cultos» de lo que somos.  ¿Cómo se traduce esta emoción en palabras? Con el siguiente tic: la manía de alargar las palabras sin razón.

¿Por ejemplo? Decir recepcionar un pedido en lugar de recibirlo. ¿Acaso «recibir» es poca palabra para describir esta acción?

O cuando al escribir que necesitamos clarificar un punto (¿aclarar?).

No hay que culpabilizarse por esto, es involuntario (¿o deberíamos decir «culparnos»?).

En la escritura hay una máxima inquebrantable: menos es más. La simpleza no es sinónimo de pobreza del lenguaje, sino de claridad.

Si el temor es que una frase «suene mejor» tal vez lo que le falte sea una mejor palabra o una mejor construcción de las frases más que una extensión de la palabra habitual.

Plaga #3: confundir seriedad con formalidad

Muchas veces hay temas que necesitan ser tratados con seriedad. Entonces surgen palabras que en la vida real no usaríamos jamás de forma espontánea.

Palabras como «erogación» en vez de «gasto» cuando no tienen que ver con un uso contable.
Decir oneroso en vez de caro/costoso.
Usar nosocomio en vez de hospital.

¿Es incorrecto usarlas? Claro que no, pero desentonan si las usamos solo con el fin de parecer más serios.

No hay palabras mejores o peores. Hay palabras atinadas para un uso específico.

 

Estas tres plagas suelen invadir la redacción cuando escribimos de manera automática y olvidamos un paso fundamental: la revisión.

Escribir es corregir y corregir es más que pasar un corrector automático. Una buena escritura tiene que ver con comunicar ideas de manera concisa más que con escribir “bien” y eso se logra con técnicas específicas orientadas a la comunicación clara.

Mejorá tu redacción profesional